Así acaban las epidemias

La adaptación de la población a la enfermedad se suma a las medidas para mitigar la transmisión y la búsqueda de fármacos




DANIEL MEDIAVILLA



Cuentan los más viejos de Palacios de la Sierra, un pueblo de la provincia de Burgos, que durante la gripe de 1918, un pastor de cabras al que llamaban Sansané se llevó a sus cinco hijos al monte para que permaneciesen ocultos de un mal que estaba diezmando su pueblo. Aquel hombre rural de aquella España tan distinta aplicó por su cuenta una política extrema de confinamiento que sigue siendo la principal herramienta contra la gran pandemia un siglo después. Como ahora, aquellos críos que sobrevivieron escondiéndose de cualquiera que se acercase, se preguntarían por el final de todo aquello y el regreso de sus vidas.